Corría el año 2.005 y me tropecé con un alma inquieta como la mía. Al conocer a Mario, ni por un instante pude llegar a visionar lo que ahora es una realidad, la imagen de la fotografía. Sí, aquel desconocido que se me presentaba contándome que si venía con una avería en su coche..., cuatro años (mal contados) más tarde iba a estar un 30 de Junio, crucificado sobre una cruz de 3 metros, dejando enmudecida la Sala Joaquín Turina de Sevilla. Muchas historias y batallas acontecidas en ese periodo. Mucha gente que se nos unía, y también que nos dejaba. Muchos buenos momentos, y ¿por qué no decirlo? también nuestras broncas, pero al final, un sueño hecho realidad.

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